"Vengo sin nada más del otro mundo, con la opinión de aquel 25 de septiembre que todos callamos por miedo. Somos cobardes de la vida y de la autoridad que tenemos, somos cobardes del poder político, pero aun así aquí dejamos palabras y opiniones sin importarnos nada. Todos tenemos el derecho de defender nuestros ideales, lo que queremos sí o sí.
Tenemos una gran libertad de expresión, o eso suponemos, pero nos hemos equivocado de país; esto acaba siendo una hipocresía en grandes extensiones de tierra. Nos humillan en todos nuestros pasos, y sin embargo debemos tratarlos como si de reyes se tratase. La vida no se dio para tales cosas, se dio para vivir, sin nada más que eso. Respecto a lo que venía a hablar, después de leer varias informaciones, sigo con la misma cara, o incluso más boquiabierta. Es inaudito lo que puede suceder tras una manifestación pacífica. No voy a maltratar psicológicamente a los 1.300 policías que se concentraron allí para dar algo más que seguridad al estado, simplemente voy a dejar caer grandes verdades de la vida, porque seguro que más de uno de los que estaba allí deseaba estar al otro lado. Es ilógico que se sientan orgullosos de su país después de esto, porque yo no sentiría ningún orgullo hacía la tierra que me vio crecer y me esta matando. No niego que algunos manifestantes tengan parte de la culpa, porque no se han quedado quietos, intentaron luchar tanto que acabaron mal, pero aunque yo no esté en su cabeza, ni sepa sus sentimientos, creo que de ello se sienten orgullosos; han visto la vida de tantas formas que no les costó nada hacerlo, viajaron desde diferentes lugares sin el miedo a una paliza.
No digo que todos debamos salir a la calle, que no estaría mal, solo digo que debemos plantarle cara de una manera coherente, aunque nada salga como tengamos planeado. “Yo he venido para que los políticos vean cara a cara mi sufrimiento” Decían algunos, y me da pena saber que se han ido sufriendo el doble. ¿Qué quieren hacer con nosotros? ¿Qué esperan de nosotros? No tenemos más, damos lo que podemos, lo que sentimos, y aun así tenemos que cargar una cruz a las espaldas. Somos inocentes, por pedir lo que sabemos que no se puede conseguir en este mundo. No se trata de quién empezó o terminó, se trata de los miles de ciudadanos que luchan por el país que unos políticos dejan caer, los que luchan es porque sienten la necesidad de hacerlo, porque no les cabe otra, no han dejado que un humilde dé lecciones de vida. ¿Quiénes son los políticos? ¿Personas trajeadas que creen en un “País mejor”? permíteme reírme de ello, porque solo son personas trajeadas que quieren una vida mejor. Hay una diferencia clara entre cada parte, unos quieren dejar a un lado el cansancio que tienen encima y los otros quieren más de lo que deben.
¿En qué nos hemos convertido? En víboras, en músculo y hueso, sin órganos, y eso no sé a quién le duele más. Felicitando a la autoridad que tenemos no somos mejores, no das buena impresión. ¿Lo sabías Partido Popular? Es vergonzoso tener que leer esas noticias, no lloro aunque me encantaría hacerlo, pero por la impotencia de que esto jamás llegará a ti, porque debe doler que una adolescente de diecisiete años, sepa más de lo que habla. ¿Os habéis parado a pensar en todos los que están mediante curas físicas y psicológicas? porque si lo hicieran probablemente recapacitarían.
No tienen que hacer lo que decimos, solo pedimos que nos escuchen de una manera lógica, sin algún problema, pero es que no dejan que abramos la boca, eso sería avergonzarlos, dejarlos por debajo de nosotros mismos y ellos no se lo pueden permitir. Es patético lo que tenemos que aguantar.
Dudemos del futuro, puede ser sorprendente".
Mª Teresa López Villena
Módulos voluntarios PCPI
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